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MUELLES DE TRACCIÓN

MUELLES DE TRACCIÓN

Definición

Un muelle de tracción, también llamado de extensión o "muelle cerrado", es un alambre de acero conformado en forma helicoidal que ofrece resistencia a una fuerza de tracción aplicada axialmente entre sus extremos. La mayoría de ellos se caracterizan por disponer de algún tipo de gancho en sus extremos que permita su anclaje en el dispositivo donde se alojan.
Uno de los parámetros característicos de los muelles de tracción es la tensión inicial que puede definirse como la fuerza necesaria para que se empiezen a abrir las espiras y el muelle empieze a comportarse linealmente. La tensión inicial se puede modificar con el mecanizado con lo cual un mismo muelle se puede fabricar con mayor o menor dureza
Son muelles diseñados para ser estirados y recuperar su forma cuando cesa la fuerza de tracción, pero también son de utilidad para otras aplicaciones como por ejemplo fundas de cable o protecciones de mangueras, manguitos y latiguillos
Generalmente se fabrican bajo plano pero para los muelles de tracción más sencillos es suficiente con indicar sus parámetros básicos para determinar perfectamente su geometría.

MUELLES DE TRACCIÓN

Clasificación

- Según el tipo de alambre: de sección circular, cuadrada o rectangular.
- Según la forma de los extremos: con ganchos alargados, con anillas alemanas o inglesas con o sin abertura, con ganchos postizos giratorios, con ganchos roscados, o con con cualquier otra configuración.
- Según la forma de las anillas: con o sin abertura
- Según la posición relativa de los extremos: alineados a 0º/180º o cruzados a 90º/270º
- Según el diámetro del muelle: cilíndricos o bicónicos.
- Según la tensión inicial: con o sin tensión inicial.
- Según el sentido de arrollamiento: a derechas o a izquierdas. Este parámetro es indiferente salvo que los muelles trabajen a torsión como en algunos muelles para bisagras.

Tratamientos

- Estabilizado: todos los muelles conformados en frío se someten a un tratamiento térmico de estabilizado para aliviar las tensiones internas que se producen en el proceso de arrollado y recuperar la elasticidad del material. No debe confundirse con el templado y revenido que se aplica para dar dureza a piezas fabricadas con acero blando o recocido. Debido al cambio de color que adquiere el material con la temperatura, al proceso de estabilizado se le cononce en el argot como "dar color".
- Recubrimientos superficiales: procesos generalmente aplicados para mejorar la resistencia a la corrosión o por razones puramente estéticas. Pintado, pavonado o cincado electrolítico son los tratamientos más habituales.

Aplicaciones

Nuestros clientes utilizan los muelles de compresión en los siguientes sectores:
- Automoción, ferroviario, naval y aeroespacial.
- Electromecánico, electrónico y electrodomésticos.
- Hidráulico y neumático.
- Alimentario, químico, médico y farmacéutico.
- Juguetería, decoración e iluminación.
- Textil para telares de jacquard.

Consideraciones de diseño

Un diseño adecuado del muelle nos garantizará un correcto funcionamiento y una larga vida útil. Rotura por oxidación, por rozamientos o por fatiga de material, sobre todo en los extremos, son los motivos de fallo más habituales.
- Materiales: elegir los materiales más adecuados para el entorno en el que trabajará el muelle. Siempre que sae posible, elegir materiales bajo normativa europea y de dimensiones métricas estándar.
- Tolerancias: en la fabricación de un muelle de tracción se aplican tolerancias según norma DIN 2097.
- Stress: calcular los esfuerzos a los que se verá sometido el muelle en sus posiciones de trabajo, ya sea en régimen dinámico o estático, para evitar deformaciones irreversibles o roturas prematuras. En este tipo de muelles es muy importante calcular los esfuerzos en las torsiones de los extremos ya que es en ese lugar por el que se rompen en la mayoría de los casos.
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